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Apagar la traducción

Una reunión de Liora se puede tener sin traducir, entera o sólo para ti. Este capítulo cuenta las dos formas, quién puede hacer cada una, y qué pasa cuando se apaga sola.


Apagarla para ti, que no es lo mismo

Puedes dejar de ser traducido sin tocar nada de los demás. Lo dices en tu pantalla y a partir de ese momento nada de lo que digas se traduce para nadie.

Parece obvio y no lo era: antes, el único interruptor que había era el de la reunión entera, así que uno lo apagaba y se lo apagaba a todos. Ahora son dos cosas separadas, y ésta es tuya y de nadie más.

Tu idioma se olvida, no se guarda para luego. Cuando apagas la traducción, la reunión deja de saber en qué idioma hablas. Si vuelves a encenderla, lo dices otra vez.

Apagarla para la reunión entera

Ése es el otro interruptor, y es un ajuste de la reunión: mientras esté apagado no se traduce para nadie.

Quién puede tocarlo depende de cómo se convocara:

  • Cualquiera de los que están dentro — es como viene de fábrica.
  • Sólo quien organiza — y quien haya nombrado copresentador.

Quien organiza puede siempre, mande lo que mande el ajuste. Es su reunión.

Los invitados por enlace no, en ningún caso. Alguien que entra con un enlace, sin cuenta, no decide si se traduce una reunión que paga otro — y su pantalla ni siquiera le pinta el interruptor.

Decir en qué idioma habla otra persona

Es un permiso aparte, aunque se parezca: «Ana habla inglés», dicho por cualquiera de los que están dentro, para que no tenga que hacerlo ella.

Gana la última respuesta, y se ve de quién es. Si dos personas no se ponen de acuerdo sobre el idioma de un tercero, en la pantalla aparece quién puso la que está puesta, en vez de dos cambiándola a ciegas.

Y se apaga sola si no hay con qué pagarla

Traducir cuesta, así que una cuenta sin plan y sin minutos no traduce. Pero la reunión se celebra igual:

  • Si convocas una reunión y pides traducción a propósito, se te dice que no y por qué, antes de crearla.
  • Si no la pediste —o es una reunión instantánea— se crea sin traducción y te lo dice, con el motivo, para que puedas recargar y encenderla.

También puede acabarse a mitad. Entre convocar una reunión y celebrarla puede gastarse el saldo, así que se vuelve a mirar al arrancar. Nunca se corta la reunión: se corta la traducción.