Un día o todos los días: de la traducción nos encargamos nosotros.
Un congreso de tres días o una catedral que emite cada mañana. Montamos la traducción entera —el sonido, las salas, una aplicación con tu nombre y alguien pendiente— y tú no tienes que aprender nada ni instalar nada.
Una muestra real en la Catedral de Santiago
Un equipo en la sala, el audio saliendo hacia el motor y la traducción llegando al teléfono de quien escucha. Más de cinco horas seguidas, en uno de los entornos acústicos más hostiles que existen.
Dónde encaja
Si alguien habla y hay quien no entiende el idioma, encaja. Éstos son los sitios de donde nos llaman.
Hoteles
Salones, convenciones y clientes de doce países en el mismo desayuno de trabajo.
Congresos y jornadas
Ponentes que vienen de fuera y un público que no tiene por qué hablar inglés.
Iglesias y catedrales
Misas y visitas donde media nave no habla el idioma del que oficia.
Instituciones y plenos
Sesiones que hay que poder seguir —y guardar— en más de un idioma.
Formación y aulas
Clases y cursos en los que el idioma no puede ser el filtro de entrada.
Ferias y presentaciones
Un escenario, mucha gente de paso y ningún tiempo para explicar cómo funciona nada.
Para quien escucha: un QR y ya está
Un evento, un código, y olvídate de todo lo demás. El asistente apunta con la cámara —al programa, a una pantalla, al banco de la iglesia o al mostrador del hotel— y ese mismo código le mete dentro y le instala la aplicación.
Apunta al código
Con la cámara del teléfono. El mismo QR sirve para entrar y para instalarse la aplicación: no hay que buscar nada en la tienda ni teclear ninguna dirección.
Elige su idioma
De los catorce. Cada uno el suyo, y puede cambiarlo a mitad sin salirse de la sala.
Lo lee o lo escucha
La aplicación trae las dos cosas: el texto según se va hablando y la voz traducida. Para escucharla hacen falta auriculares —los suyos—, porque un teléfono sonando en una sala molesta a los de al lado. Sin ellos se sigue leyendo igual de bien.
Y la aplicación que se instalan es la tuya: tu nombre, tu logotipo y tus colores. Donde la gente vuelve —una parroquia, un hotel, una institución— ya la tienen puesta y entran sin buscar el código.
Un código y ya está
Ni una app, ni una cuenta.
apunta al código
elige tu idioma
escucha y lee
Quién hace qué
Nosotros
- Ir al sitio, mirar la sala y hablar con quien lleva el sonido.
- Montar el equipo y dejarlo enganchado a lo que ya tenéis.
- Preparar la aplicación, las salas y los idiomas.
- Probarlo entero antes del día.
- Estar pendientes mientras dura.
Tú
- Contarnos qué evento es y qué idiomas hacen falta.
- Hablar.
Dos maneras de tenerlo
Unas se quedan puestas y otras se recogen. Las dos las montamos nosotros.
Instalación fija
El equipo se queda. Es lo de la Catedral de Santiago: vive allí, se enciende cuando toca y no hay que montar nada otra vez. Para lo que se repite — una misa cada domingo, un pleno cada mes, un hotel que tiene convenciones todo el año.
- Se instala una vez y se queda puesto.
- Se enciende y funciona, sin nosotros delante.
- El mantenimiento y las actualizaciones son cosa nuestra.
Montaje de paso
Se monta para el evento y se recoge al terminar. Tres días de congreso: se monta el día antes, se prueba, funciona, y cuando acaba se desmonta y no te queda nada que mantener.
- Se monta el día antes y se prueba en la sala.
- Estamos delante mientras dura.
- Al acabar se recoge: no queda nada tuyo.
Lo que montamos para ti
No es un programa que se compra y se aprende. Es un montaje, y lo hacemos nosotros.
Una aplicación con tu nombre
Tu logotipo, tus colores y tu nombre en la ficha de la tienda. Quien la abre ve la tuya, no la nuestra.
Salas, y salas privadas
Una sala abierta para el público y salas con código para lo que no es público. Se entra desde el teléfono con el mismo código.
El sonido, resuelto
De vuestra mesa al motor: por SRT, por WebRTC, por un cable o por el micrófono de un portátil. Lo dejamos hablando con lo que ya tenéis.
Desarrollo a medida
Si hace falta algo que no existe —una pantalla, un rótulo, un enganche con vuestro programa— se hace. Es la parte que no cabe en ninguna tarifa.
Alguien pendiente el día
No un manual ni un número de incidencias: una persona, mirando que sale, desde que se abre la sala hasta que se cierra.
Tu panel de control
Creas salas, imprimes los QR, cambias los idiomas y ves lo que se ha usado — tú, cuando quieras y sin llamarnos. Nosotros lo montamos; el día a día es tuyo.
Cómo empieza
Nos lo cuentas
Qué evento es, cuándo, cuánta gente y qué idiomas. Con eso ya sabemos casi todo.
Te pasamos presupuesto
Cerrado, por escrito y con lo que incluye dicho por su nombre. Si algo no entra, también está dicho.
Lo montamos y lo probamos antes
Nunca se estrena el día. Se prueba en la sala, con vuestro sonido, antes de que llegue nadie.
Esto no tiene tarifa: tiene presupuesto
No hay dos eventos iguales. El precio depende de las horas, de los idiomas, de si hay que desplazarse y de cuánto haya que desarrollar. Lo que sí hay es un número cerrado antes de empezar, y ninguna sorpresa después.
¿Prefieres montarlo tú y pagar por minutos? Eso son las integraciones, y tienen precio público.
Ver los precios de integracionesCuéntanos tu evento
Con cuatro datos te decimos si podemos y cuánto cuesta. Contestamos en menos de 48 horas.
Dinos qué tienes y te decimos cómo se hace
Aunque sea dentro de tres semanas. Los eventos se preparan en menos tiempo del que parece.
Cuéntanos tu evento