Quince idiomas, de un solo audio
Alguien habla una vez y la sala lo oye en quince idiomas. No son quince pasadas sobre la grabación: es una escucha, y de ella salen todos.
Quince idiomas del mismo audio, a la vez
Lo caro es entender lo que se dijo, y eso ocurre una vez: de esa única escucha salen todos los idiomas. Por eso puedes tener los quince abiertos sin montar quince salas ni quince cabinas. En la factura cada idioma cuesta lo mismo —2 créditos por minuto hablado— y se cuentan todos, el que se habla incluido: una reunión en español que se oye en inglés, francés y alemán son cuatro.
| Idiomas | Lo que cuesta el minuto hablado |
|---|---|
| 1 idioma | 2 créditos por minuto hablado |
| 3 idiomas | 6 créditos por minuto hablado |
| 5 idiomas | 10 créditos por minuto hablado |
| 15 idiomas | 30 créditos por minuto hablado |
Se cobra el habla, no lo que dura el fichero. Una hora de grabación con veinte minutos de voz paga veinte minutos, salga en un idioma o en quince.
Masculina o femenina, por idioma
Cada idioma de destino lleva una voz masculina o femenina, y es un ajuste de la sala y no una decisión que tomemos por ti. Lo cambias y la siguiente conexión ya lo usa.
Velocidad, por idioma
Hay idiomas que tardan más en decir lo mismo y su audio se amontona detrás de quien habla. Subirle la velocidad a ese idioma lo vuelve a poner en hora, y se ajusta sólo en él.
Cualquiera puede ser el que se habla
Los quince valen como idioma que se habla en la sala y como idioma en el que se oye. Un ucraniano escuchado en español es el mismo trabajo que al revés.
La web está en trece — ésa es otra lista
Estás leyendo esto en uno de trece idiomas, que son los que tiene escrita la web. Lo que traduce el motor son estos quince. Las mantenemos separadas a propósito: prometer un idioma que no sabemos hablar es lo peor que puede hacer una página como ésta.
El que necesitas no está
Dinos cuál y para qué lo usarías. Añadir un idioma no es un interruptor —hace falta una voz que suene a persona y pruebas suficientes para fiarse de ella—, pero saber que alguien lo espera es lo que lo pone en la cola.
Las palabras que sólo se usan en tu casa
Los nombres propios de una organización —personas, calles, referencias, cargos— son justo lo que un modelo general no ha oído nunca, y donde falla: los cambia por una palabra corriente que suena parecido. Se escriben una vez y dejan de fallar. Se escriben en la sala y valen para todas sus reuniones.
- Es una lista, no un entrenamiento: se escribe y funciona desde la primera frase.
- No recoge nada. Ni tu audio, ni tu texto, ni un segundo de nada.
- Y va incluido. No es un plan de más ni una línea de factura.
La jerga de tu oficio
El motor oye bien la lengua que habla la gente. Falla en el vocabulario que sólo se usa dentro de una profesión —«disnea paroxística nocturna», «excepción de litispendencia», «par de apriete»— y falla siempre igual: lo cambia por palabras corrientes que suenan parecido.
- Se ajusta con material de un campo, no de una casa: la disnea paroxística es la misma en todos los hospitales. Por eso el ajuste compartido no es la opción barata, es la que funciona mejor.
- Antes va el glosario, y casi siempre basta. Esto es el escalón de arriba, para quien ya lo probó y se quedó corto.
- No se enciende con una casilla: se habla, se presupuesta y se firma. Y se apaga con un botón, sin preguntas y en el acto.