La misa, en el idioma de quien la escucha
El sacerdote habla como habla siempre. Quien no entiende el idioma abre un enlace en su móvil, elige el suyo y lo oye unos segundos después.
Es el sitio donde esto lleva más tiempo funcionando, y de donde salen las cifras que contamos en el resto de la web. Una parroquia con turistas o con feligreses de fuera tiene un problema muy concreto: la celebración no se puede parar, no se puede repetir en otro idioma y no hay presupuesto para un intérprete cada domingo.
De dónde sale el audio
De la mesa de sonido que ya tiene la parroquia. El micrófono del ambón y el de petaca ya están conectados a ella; lo que se hace es sacar una salida auxiliar hacia un aparato pequeño que va en la sacristía y que envía ese audio cifrado. No se toca la megafonía, no se cambia de micrófonos y el sonido de la iglesia sigue siendo el mismo para quien no usa nada.
Cómo se monta
- 1
Un aparato del tamaño de un router se conecta a una salida de la mesa y a la red. Se deja puesto y no se vuelve a tocar.
- 2
Se eligen los idiomas desde el panel: el que se habla y aquellos en los que se quiere oír.
- 3
En la entrada se pone un cartel con un código: quien quiere, lo escanea y elige idioma. No se instala ninguna aplicación.
- 4
Se enciende sólo cuando hay celebración. Lo que no suena no se cobra.
Por qué encaja en una parroquia
Nadie tiene que repartir nada
Ni receptores, ni auriculares que devolver, ni pilas, ni alguien en la puerta contándolos. El público usa su propio móvil y sus propios auriculares.
Se paga lo que se habla
Una misa de una hora con cuarenta minutos de palabra cuesta cuarenta minutos. El órgano, los silencios y la comunión no se cobran.
Varios idiomas a la vez
En un sitio de paso no sabes si el domingo vendrán alemanes o italianos. Puedes tener los dos abiertos: el segundo idioma cuesta 0,35 de lo que cuesta el primero.
Sirve también para quien oye mal
Escuchar la misa en el mismo idioma pero limpia y directa al oído es la mitad de los usos que no habíamos previsto.
Cuándo esto no te vale
Si la parroquia no tiene mesa de sonido, o si el micrófono está lejos del que habla y se oye la nave entera, el resultado baja mucho. Aquí la calidad del audio manda sobre todo lo demás: lo que no se entiende al oído tampoco lo entiende la máquina. Antes de contratar nada, ponte a grabar dos minutos con el móvil pegado al altavoz y escúchalo.
Lo que suelen preguntar
- ¿Hay que instalar una aplicación?
- No. Quien escucha abre un enlace o escanea un código y elige idioma. Funciona en el navegador del móvil, sin cuenta y sin descargar nada.
- ¿Cuánto tarda en oírse?
- Unos segundos. Lo que manda no es la red sino la frase: hasta que alguien no termina de decir algo no se puede traducir bien, así que una frase larga tarda más que una corta.
- ¿Se puede usar sólo en Navidad y en verano?
- Sí. Se enciende y se apaga desde el panel, y sólo se cobra el habla que pasa por él. Una sala conectada y en silencio no cuesta nada.
- ¿Qué pasa con lo que se dice en confesión o en privado?
- Sólo llega lo que entra por la salida de la mesa que hayas conectado, es decir lo que ya está sonando por la megafonía. Nada más se oye, se guarda ni se transcribe.