Un congreso que se sigue en quince idiomas
El ponente habla desde el atril. Cada asistente escucha en el suyo desde su móvil, sin cabina, sin receptores y sin que nadie reparta nada en la puerta.
Un congreso con público internacional tiene dos maneras de resolverlo: pagar cabinas e intérpretes por idioma y por jornada, o dejar que la mitad de la sala siga la ponencia a medias. Esto es una tercera, y no reemplaza a un intérprete humano en todo — lo dice más abajo, en su sitio.
De dónde sale el audio
De la mesa de la sala o del atril. En un congreso ya hay técnico de sonido y ya hay una mesa: se saca una auxiliar y se manda. Si hay varias salas en paralelo, cada una es una sala distinta en el panel, con sus propios idiomas y su propio enlace.
Cómo se monta
- 1
El técnico saca una salida auxiliar de la mesa hacia el aparato, o se conecta el audio del programa que ya emite el acto.
- 2
Se crea una sala por cada sala física, con los idiomas de esa sesión.
- 3
El código va en el programa de mano, en la pantalla antes de empezar y en la web del congreso.
- 4
Al terminar, la transcripción de cada sesión queda disponible y sirve de actas.
Un código y ya está
Ni una app, ni una cuenta.
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Por qué encaja en un congreso
El coste no crece con la sala
Da igual que escuchen treinta personas o mil: se cobra lo que se habla, no cuántos escuchan. Con cabina, cada idioma más son dos intérpretes más.
Varias salas en paralelo
Cada sala es independiente, con sus idiomas y su enlace. No hay que multiplicar equipos ni personal por sala.
Se decide el día antes
Añadir un idioma es un cambio en el panel, no una contratación. Si a última hora confirma una delegación, se añade y ya está.
Queda el texto
Cada sesión deja su transcripción con los tiempos, en todos los idiomas que estuvieran abiertos. Sirve para actas, para subtítulos del vídeo y para el buscador de la web del congreso.
Cuándo hace falta un intérprete de verdad
En una negociación donde una palabra cambia un contrato, en una rueda de prensa hostil, o cuando el ponente improvisa, se interrumpe y bromea con la sala. Un intérprete humano entiende la intención y decide; una máquina traduce lo que se dijo. Para una ponencia técnica preparada, la diferencia es pequeña; para un coloquio tenso, no lo es.
Lo que suelen preguntar
- ¿Sirve si el ponente habla rápido o con acento?
- Con acento, bien: se entrena con voz real y no de estudio. Con prisa, también, aunque cuanto más se atropella el habla más se junta todo — y eso le pasa igual a una persona escuchando.
- ¿Y si el ponente cambia de idioma a mitad?
- La sala tiene un idioma de origen configurado. Si alguien se pasa a otro, esa parte sale peor. En sesiones donde se sabe que va a pasar, lo razonable es crear una sala por idioma de ponente.
- ¿Puede el público hacer preguntas y que se traduzcan?
- Sí, si la pregunta pasa por un micrófono conectado a la mesa. Lo que no entra en la mesa no se oye.
- ¿Cuánto cuesta un congreso de dos días?
- Se calcula por habla: dos jornadas de ocho horas con cinco horas de ponencia real al día son diez horas de habla, seiscientos minutos. Cada idioma son 2 créditos por minuto hablado, así que la cuenta es minutos × idiomas × 2. En la página de precios está hecha, con lo que sale el crédito en cada paquete.